miércoles 12 de octubre de 2011

Sueños

Ingmar Bergman 

"Cuando era más joven y dormía bien, me torturaban sueños horribles: asesinatos, tortura, asfixia, incesto, destrucción, cólera demencial. En la vejez los sueños son huidizos pero amables, a menudo consoladores"
 
Un sueño: "Estoy en el plató y voy a rodar una escena. Todos están allí, actores, operadores, asistentes, electricistas, extras. Por algún motivo no puedo acordarme del texto del día. Tengo que mirar incesantemente mi guión. Allí veo réplicas incomprensibles. Me vuelvo hacia los actores con una fanfarronada, les digo algo acerca de pausas: Haz una pausa y vuélvete hacia la cámara, luego dices la réplica, espera, dila en voz baja.

El actor me mira con desconfianza, pero sigue obedientemente mi indicación. Lo contemplo a través de la cámara, veo sólo media cara y un ojo que me mira fijamente. Esto no puede estar bien; me vuelvo hacia Sven Nykvist, que está mirando por el visor, enfocando y preparando un zoom. Mientras tanto el actor ha desaparecido, alguien dice que se ha ido a fumar. 

El problema es lograr que todo funcione sobre el plató. Debido a mi incompetencia hay un gran número de actores y extras apelotonados en un rincón, oprimidos contra unas parades claras, de grandes dibujos (...)

En mi desesperación decido dirigir un breve discurso al personal reunido. Quiero decirles que llevo trabajando en el cine cuarenta años, que he hecho cuarenta y cinco películas, que busco nuevos caminos, que quiero renovar mi idioma fílmico, que uno debe cuestionar constantemente sus resultados. Quiero subrayar que tengo talento, que soy un hombre con gran experiencia, que el problema con el que me enfrento es una bagatela (...) Es lo que quería decir, pero no sirve de nada. La gente se ha retirado, se ha reunido en el fondo del oscuro estudio. Allí están juntos discutiendo. No puedo oír lo que dicen, sólo veo sus espaldas"

 "Persona" (Ingmar Bergman, 1966)

Luis Buñuel 

"Si me dijeran: te quedan veinte años de vida, ¿qué te gustaría hacer durante las veinticuatro horas de cada uno de los días que vas a vivir?, yo respondería: dadme dos horas de vida activa y veinte horas de sueños, con la condición de que luego pueda recordarlos, porque el sueño sólo existe por el recuerdo que lo acaricia. Adoro los sueños, aunque mis sueños sean pesadillas y eso son las más de las veces. Están sembrados de obstáculos que conozco y reconozco. Pero me es igual" 

Un sueño: "Tengo que salir a escena dentro de pocos minutos a representar un papel del que no sé ni una palabra. Este sueño puede alargarse y complicarse mucho. Yo estoy alarmado, incluso horrorizado: el público se impacienta y silba, busco a alguien, al regidor, al director y le digo: Esto es espantoso, ¿qué hago? Él me responde fríamente que me apañe, que el telón va a levantarse, que ya no puede esperar más. Me ahoga la angustia"

2 comentarios:

  1. Hola Rafa, no se si tienes a Wilder entre ceja y ceja, o lo toleras, pero cuenta en sus memorias, que las mejores ideas siempre se le ocurrian cuando estaba soñando, pero al día siguiente no se acordaba del maldito sueño. Entonces decidió poner en su mesita de noche una libreta y un lápiz para, intentar despertar y apuntar el sueño en cuestión. La primera noche que lo hizo, al día siguiente, se levantó raudo a ver que había escrito en la libreta: "Chico busca chica"

    Saludos.
    Roy

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  2. A Wilder tengo que recuperarlo tras años de descreimiento personal hacia él :-) Conocía esa divertida anécdota. ¡Gracias, Roy!

    Un fuerte abrazo,
    Rafa.

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