No soy capaz de intuir, de atisbar, de sentir la más mínima chispa de cercanía, de emoción, de vida, en el cine de Orson Welles.
No intento, en modo alguno, ejercer de uno de esos iconoclastas que tanto abundan actualmente entre la crítica cinematográfica más intransigente, capaz de tumbar con un solo golpe de tinta la obra de un cineasta simplemente porque toca, porque es la moda, porque ahora conviene su sacrificio para aupar al nuevo genio o al nuevo descubrimiento de turno. Simplemente ocurre que, en mi opinión, el de Welles es un cine sin sentimientos. Como espectador, como cinéfilo, me ahogo suplicándole un oasis de ternura, una caricia. Sus imágenes no se sitúan frente a mí sino por encima de mí: no me dejan tocarlas, sentirlas, vivirlas, porque cada fotograma reivindica su prepotencia, su supremacía, su genialidad y nada entienden de humildad ni del descenso a la tierra donde descansan mis pies.
"Sed de mal" ("Touch of evil", Orson Welles, 1958)
Su cine me parece terriblemente antipático, arisco, desolador, frío, gélido, pero a diferencia de otros muchos directores que también fundaron sus obras sobre un témpano de hielo no alberga en su interior un volcán que conecte con lo humano y se reconcilie con él. No hay consuelo emocional donde refugiarse: no conoce ni sabe -lo recalco- de sentimientos. Ni le importan. Es autor de un cine egoísta, ególatra, egomaníaco: es él, él, él y después él, autoconsciente en todo momento de un poderío donde los grandes temas y autores (Shakespeare) no son más que meros pretextos para poner en marcha su artillería pirotécnica. Es como un monstruo de Frankenstein sin corazón, sin vísceras, sin alma.

Yo tampoco tengo en gran estima, dios me perdone, inconclastas incluidos, gran parte de obra de Welles, exceptuando dos o tres títulos que si me agradan. No sé si es falta de sentimientos, eso es una acusación grave por tu parte, pero si que veo su cineo plumbeo y taciturno, hasta seco, como tu dices, independientemente de los fuegos de artificio con los que gustaba de jugar.Estoy de acuerdo en su egomanía, que por lo menos dobla en tamaño su talla, por eso ulitmamente siempre digo que la obra de Welles, junto con sed de mal, que más me gusta es F for Fake, porque ahí precisamente parece enterrar muchos de los fantasmas y liberarse, además con el tema que lo hace. No hace tanto tiempo Ciudadano Kane siempre aparecía en la el primer, o en los primeros lugares de las listas cinéfilas más iportantes. Parece que la "onda" ahora parece que es arrerarle, pienso que las modas y los revisionismos ponen a los autores en su sitio, Welles fue grande y merece un sitio entre los grandes, pero bastantes peldaños más abajo que los que le otorgan.
ResponderSuprimir¡Hola Roy!
ResponderSuprimirCuando me refiero a que creo que el de Welles no es un cine de sentimientos lo hago en base a mi experiencia. Es decir, entre los dos se interpone un muro donde los sentimientos no traspasan... algo muy importante para mi pues es el motor que mueve mi cinefilia. No sé si me explico bien, pero por esto mismo dejo de manifiesto en todo momento que es una visión personal, un problema de comunicación, una comunicación a través de la cual es imprescindible que me inyecten emociones y sentimientos, que me revuelvan, y Welles no lo hace. En una palabra: nada más lejos de mi intención que hacer bandera para arrear a Orson.
No creo, sin embargo, que modas y revisionismos pongan a los autores en su sitio. Hace unos días leí algo sobre la consideración a la baja que merece hoy en día el cine de Visconti por parte de los nuevos críticos y cinéfilos con lo que estaba absolutamente de acuerdo (como admirador irredento que soy del maestro italiano). Venía a expresar que por circunstancias tal vez los equivocados sean los revisionistas y no el autor revisado: "El arte en general no vive el mejor momento para recuperar la obra de Visconti y colocarla donde realmente debe estar. La insistencia en la frialdad y en cierto grado de objetividad conceptual hacen muy difícil que las nuevas generaciones sean capaces de tolerar un rigor formalista como el suyo, tan denso, emocional y operístico" (Hilario J. Rodríguez)
Un fuerte abrazo,
Rafa.
Rafa ya entiendo que Welles y tú sois como el agua y la piedra.
ResponderSuprimirSobre los revisionismos, no se si el revisionismo lo marca la linea editorial de una revista, o algún pope como Rosembaum, ni idea. Mira, yo hace tiempo que he dejado de comprar revistas cinematográficas, lo que que me pongo al día es a través de la red, y el revisionismo del que yo te hablo es el existe en los foros de descarga, los post sobre gente como H. King, Dwan, Quine, Guitry, Fejos, Losey o Mackendrick (director potente donde los haya con sólo diez títulos, esto lo meto yo de propina porque me gusta mucho :-D) están al rojo vivo, y la mayoría es gente joven, gente de veintipico años, conozco a muchos que ya se han visto filmografías enteras de Hiroshi Shimizu, o lo que se puede encontrar de él, el revisionismo al que me refiero es el ansia que tiene la gente de ver cosas nuevas y de descubrir, mucho más de lo que yo me podía imaginar y hablando siepmre de cine cláisico. Cuando era joven aparte de no tener medios como ahora, las colecciones o los catálogos VHs estaban limitadísimos a las obras más populares y conocidas de los directores de turno,y las listas siempre eran las mismas, quiero decir, poco estimulantes.
Ya te digo, Welles, no es santo de mi devoción, y puedes preguntarselo a Sergio, que hace poco he dicho algo parecido en el Tourneur, pero hay que valorarlo en su justa medida, y desprejuiciarse en lo que haga falta. Que era engolado y vanidoso, pues sí, pero reconozcamos que algo de cine sabía.
Saludos
Roy
Me gusta Welles, en todo caso me interesa como actor y director, pero hablando de su denominada más grande película Ciudadano Kane, si bien me agradó no me parece que fuera una de las más grandes películas del cine sin dejar de ser destacable claro o lo que me parece tremenda sobredimensión la mejor de todas, creo que se ha caído en un lugar común repetido sin demasiadas justificaciones por otros. Sobre producir emociones, eso ya depende de cada uno pero como dice Roy hay que reconocer que Welles tenía talento, eso no queda duda, fuera de nuestras propias debilidades, fobias y filias. Sin embargo como catarsis me parece bueno lo escrito, porque a quien no le molesta algo que todos idolatran o viceversa, quien no ama algo que todos odian, es nuestra subjetividad y libertad e igual me parece un estupendo ejercicio dialéctico. Un abrazo.
ResponderSuprimirMario.
Roy y Mario: creo que queda de manifiesto que no cuestiono ni desmerezco el indiscutible lugar que Orson Welles ocupa en la Historia del Cine. Sería negar lo evidente. En todo momento, me refiero a mi posición y preferencias individuales con respecto a Welles y lo que me transmite o no. No sería serio por mi parte (además de una verdadera insensatez) tratar de convertir en rango universal lo que no es más que una percepción y sentimiento personal. Tal y como afirma Mario, no es más que el deseo o la necesidad de expresar una pura y simple subjetividad ;-)
ResponderSuprimirEn cuanto a la idea de revisionismo a la que te refieres, estoy completamente de acuerdo contigo, Roy. Ojalá el revisionismo fuera siempre en ese sentido tan constructivo y reparador en lugar de destructivo. No deja der ser reconfortante que al cabo de tantos y tantos años sometidos al ostracismo o considerados como simples artesanos se redescubra, revise y reivindique a todos aquellos que injustamente no lo fueron en su momento.
Un fuerte abrazo a ambos,
Rafa.